¿Quieres un café? La noche es larga y fría, los dos sabemos bien que nuestros deberes no esperan y que la responsabilidad es nuestro pase a la plenitud, aunque sinceramente un café contigo es agradable, brindamos por nuestros encuentros y reímos por lo que hacemos, pero algo nos impide a que nuestro cansancio nos derrote y que tengamos que decir adiós, bueno eso es lo que creo yo. Debo confesar que me agrada estar contigo a la vez este sola en mi habitación, quizás soy yo la que piense así pero no me disgusto, mi corazón se alegra al ver que me hablas y que te importa lo que pienso, a lo mejor aburriré con mi sufrimiento y llantos que para mucho son innecesarios, pero para mi es el alivio del alma que de a poco empieza a sentir agonía, podría decir que es como un fénix, debe incinerarse para renacen entre sus cenizas. Mi fantasía llega a un limite que me hace sentir que nos conocemos hace mucho, pero en realidad llevamos una semana, a sucedido tan rápido y te has convertido en un amigo tan especial, que siento miedo al perderte. Quizás sea un poco enrollada pero no me gusta guardarme lo que siento, aunque a veces es bueno callar. El silencio es una manera de admitir las cosas, pero no creo que deberíamos callar en todo momento, siempre hay algo que decir y escribir. ¿Quieres otro café? La noche es larga y quiero pasarla contigo.
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