sábado, 16 de mayo de 2009

Llueve y yo...


El día no paro de llorar, se sentía la angustia que había en el ambiente, ¿que le habrá pasado? Hace frío y no sé que hacer, algo me dice que no vaya al encuentro predeterminado, siento que va a pasar algo y que será inevitable salir de ahí. Llueve, y es mejor estar en casa. Al menos siempre hay alguien que me acompaña desde la distancia, subiendo el ánimo y riéndose de mis tonteras. Hoy me visito un hada, diciéndome que mis lágrimas no eran en vano y que pronto llegara la plenitud a mi mundo especial. Le concebí tres deseos a mi persona especial, se los cumplí y pidió que el pudiera ser el que concediera deseos, y se los pedí.
Llueve sobre mojado, y solo hay alguien que esta detrás de esto en mi compañía. No tengo paraguas, porque si lo tuviera no estaría lamentado haberme mojado, pero tengo la fortuna de que hay un lugar hecho para mí donde está cubierto de paz y armonía donde la lluvia no me afecta. A veces es lindo salir a caminar bajo la lluvia, sentir como las gotas rozan por piel, limpiando cada parte de tu alma sin tocarla ni enfriarla, alivianando las heridas y dando esperanza de que un nuevo día de sol aparezca en tu ventana. Todos nos hemos resbalado por la lluvia y nos hemos caído, pero siempre nos levantamos firmes y dignos. Si tenemos la suerte hay alguien a nuestro lado que nos ayuda a sostenernos y seguir adelante.

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