Las noches son partes de mis días, ya no se lo que es soñar. Solo en lo que puedo pensar es en documentos, afiches, encuestas, etc. No puedo pensar, solo lo que quiero hacer es dormir y no despertar nunca más, vivir en un sueño eterno donde todo es como yo lo quisiera sentir y ver, la armonía en todo mi cuerpo y mi mente liviana y sin problemas. Solo quiero estar en un gran jardín lleno de flores, recostarme y ver el cielo azul, las nubes, sentir el suave olor a tierra húmeda, escuchar el canto de los pájaros. Correr por el campo, pasando mis dedos por los trigos, jugando con los animales. Viajar por el mar, sentir la paz y soledad, escuchando las olas. Volar por los aires, sintiendo el viento por mi rostro, sentir la libertad de ir a cualquier lugar del mundo.
Mi sueño más preferido es estar en una cama con sabanas blancas, mirando por las gigantes ventanas en una cabaña junto a un lago. El sol entrando e iluminando cada rincón de mi habitación, sentir una paz en mi interior, queriendo nunca dejar esa cama, donde mis sueños se hacen presentes constantemente, haciéndolos mi serie favorita. No quiero dejar esa cama que me cubre del frío que en las noches trata de apoderarse de mis pensamientos, acariciándome con sus suaves sabanas de pétalos de rosas, con un perfume a chocolates que me extasía y me deja rendida hasta no poder pararme de ahí. Solo quiero seguir soñando y no despertar jamás, que las personas se olviden de mi nombre y que solo quede el recuerdo de lo que un día llegué a sentir cuando fue la última vez que mis ojos estuvieron abiertos.
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