Cada día siento despertar pero en realidad mi alma sigue en los sueños, algo en mi está cambiando pero aún no se lo que es. Mis lagrimas aparecen de forma imprecisa limpiando mi tristeza que oscurece mi alma, apretando mi corazón y secando mi voz, abriendo las heridas que tanto esmero había cerrado con hilos de oros para que desaparecieran con el viento primaveral, pero no fue suficiente para sobrevivir al crudo viento invernal.
Abriendo los portales amarillos me doy cuenta de que una respuesta a mi inquietud me espera, rompiendo mis pensamientos aparecieron las lluvias en mi interior, llenando de dolor y sufrimiento al débil sonido del amor.
Tropezando cada vez con las piedras que alguna vez aparecieron en mi camino y recordándome que alguna vez me advirtieron de las consecuencias al confiar en el menor cariño que llamaría por mí.
Tus palabras me llenaron alegría olvidando mis torpezas y recordándome que alguien especial estará salvándome de los abismos y de la oscuridad. Yo recordando mis maravillas y levantándome de a poco para apreciar mi juventud.
Que hermosas son las palabras que vienen en caja de cristal, llenando cada espacio de las poesías complejas que solo yo las entiendo y ornamentando el sentido al soneto, jugando locamente y moldeando los dibujos de las nubes color lila, creando un paisaje eterno y fabuloso para todo tipo de ser especializado en las angelicales metas de la vida, llevando a cabo un sol, una luna y un cielo vainilla que solo aparece en los días románticos que alguna vez soñamos y que guardaremos para que nadie mas que nosotros sepa lo que un día se llamo el cielo romántico color vainilla.
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