jueves, 21 de mayo de 2009

Reencuentros como encuentros casuales.


Otro día más de vida y una nueva esperanza despierta en mi ser, acariciando mis promesas y levantado mis ideales a un nivel que solo yo los puedo ver, ya no es necesario buscar lo que faltaba en mi corazón, llego de un lugar lejano para quedarse aquí a mi lado. El sol asomó a mi ventana iluminando mi vida de una manera que pude aclarar mis inquietudes, tus afectos me dijeron que sentías un cariño hacia mi dulzura única, abriéndote las puertas de mi ser e invitándote a tomar un té para conversar un rato en la tarde del cielo vainilla, escuchando los árboles moverse y sentir la brisa invernal moviendo mi suave pelo color azabache.

Que cambia el día a tu lado, ya no siento frío, no me angustia el día gris, al contrario, reviviste el cariño que le tenía a los días así.
Amo los días de frío, te hacen sentir protegidos por tus abrigos, salir y sentir el frío viento en tu rostro ver a la gente pasar con ganas de solo tomar un café y estar en sus camas, ver los árboles casi sin hojas, y sentir la lluvia mojándote todo tu cuerpo, llegar a la casa y embriagarte con el calor hogareño que te llena de amor y paz. Solo tu puedes hacer eso, darme ese punto de vista de mi vida, mientras me voy en un abismo me tomas abrazas muy fuerte para no caerme y me miras detalladamente sin quitar los ojos de mi.
Ahora comienza otro día donde mis objetivos siguen su rumbo, imaginándome caminar con un aire de alegría y libertad que solo yo puedo interpretarlas, con ganas de seguir hacia adelante y pensando que en cada paso que doy, más me acerco a ti. Yo sé que nos volveremos a encontrar, que solo debes esperar .La vida es larga y esta llena de desafíos, uno de ello es el nuestro. Debemos combatir hasta el final para que nuestras almas se vuelvan a encontrar para no separarnos nunca. Sé muy bien que me buscas, sabes muy bien que te busco, pero nos es difícil. Solo conoces mi alma y yo la tuya, pero con eso nos bastará para que un mismo día, un mismo lugar, una misma hora, nos encontremos y veamos que nuestra espera no fue en vana. Solo te pido paciencia, te ayudará a tu desconsuelo. Pronto será el día, no lo olvides, tú estarás ahí, yo estaré ahí y nuestro encuentro será tan casual que solo dirás, me puedo sentar.

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