
Es imposible dejarte, eres mi única vía para evitar la demencia.
Me siento en una posición poco común en donde todo se encuentra en un carrusel, dando vueltas y vueltas y vueltas sin poder distinguir lo que hay al rededor y las ideas que hay en mi cabeza me tienen un poco desordenada, creo que aún no encuentro el blanco.
De a poco me voy hundiendo a lo que no quería llegar, siento miedo de no saber de lo correcto e incorrecto, con la desesperación de gritar y aún así no perderte.
De tantas caídas, golpes, lesiones y desilusiones los laureles ser detendrían pero es imposible, locamente me has dejado en la posición menos amable, sin querer seguir, detenerme en los segundos esperando que fueran inalcanzables.
Recorriendo los caminos dibujados en el bosque buscando solución a la sensibilidad y sentimiento que hay dentro, no puedo descifrar las imágenes ya que esto no es común en la vida florentina regalada a las nubes.
Son las palabras que me aterran, no quiero sentir esto, creo que ya ha sido suficiente para mi corta historia, no quiero que llueva en la burbuja otra vez y que se transforme en el gris. No quiero otra historia como las tantas que he escrito en este lugar. Solo quiero dormir sin despertar o encontrar una maquina del tiempo que me lleve al momento en donde decidí el camino. Solo deseo esto porque sé que contigo no hay principio ni final. Un no-romance, un desamor de los tantos que hay en el aire invernal.
Esto es como un carrusel, giras y giras y giras, sin poder distinguir lo que hay a tu al rededor, preguntándote si hay alguien que te espera o eres solo tu buscando olvidar.
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