
Siempre cuando quieras yo estaré aquí, escuchando tus silencios, observando tus gestos armoniosos y acompañando la soledad olvidada. Mis corazones rotos, siempre estarán esperando una gota de sentido a lo que un día te hice saber y que al otro olvidamos.
Yo aún sigo recorriendo las calles húmedas de la ciudad y tú aún recorres los pasadizos de mis libros de amores imposibles, aún recorres la banda sonora de mi vida tratando de entender mis afectos y mis desconciertos, queriendo conocer bien el laberinto que arme dentro de mí.
Inspiración al instante, se encuentra el ambiente dulce y hermoso de las burbujas que acogen mi vida, haciéndome estar en una tranquilidad que mi alma se duerme con tan solo un sonido de los acordes infinitos. Entrando al sueño sigiloso, admiro la imagen de el corazón enamorado que trasciende el poder del sentido, y esperando el fuego que ha llamado a su compañía, jugando con las flores cercanas a su descanso, esperando una respuesta, esperando y esperando a que alguien vaya por ella. El corazón que no descansa, que tiene la fuerte esperanza que estará siempre aquí, aforrándose al primer signo de cariño que expresa los aires marinos. Dejando atrás la vida que fue destinada en su honor, dejando atrás su mismo corazón.
Yo por ti, yo por ti, me muero, fue lo que dije en silencios, con miradas de afecto encontrado. silencios profundos, miradas penetrantes, sentimientos tangibles, fue lo que quedo en los libretos y que algún día dará su ultima presentación para que sea despedida y olvidada por los espectadores del concierto, ya no hay tiempo, no hay silencio, solo ahí que correr por las calles húmedas de la ciudad.
El aire diciéndonos que nos quedemos un tiempo más, hasta que se calle todo, diciéndonos al oído, siempre cuando quieras, estaré en ti.